Actualmente, en España, operan algo más de 3 millones de empresas. Aunque la inmensa mayoría pertenecen al sector servicios, todavía hay bastantes que se dedican a la industria y a la construcción, es decir, al sector secundario. Hablamos, aproximadamente, de unas 422.000 compañías que —como el resto del tejido empresarial español— deben velar por la seguridad de sus trabajadores. Del mismo modo en que muchas empresas han implementado sistemas y mecanismos para contaminar menos y ser así medioambientalmente más sostenibles, los empresarios deben proporcionar a sus empleados los Equipos de Protección Individual (EPI) que la normativa legal exige.
Los guantes de construcción y albañilería son sólo un ejemplo de los múltiples equipos (ropa, mascarillas, calzado, cascos, gafas…) que las empresas están obligadas a entregar a sus trabajadores para que realicen sus tareas laborales con el menor número de riesgos posibles. Entre las actividades profesionales que el Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en el trabajo cita, están la «construcción de edificios» y la «construcción y mantenimiento de infraestructuras».
Según el Instituto Nacional de Estadística, casi el 26 % de los accidentes laborales se producen en el sector secundario. Al respecto, el Gobierno señala que la mayoría ocasionanbaja médica, afectan a quienes trabajan por cuenta ajena y, aunque a menudo son graves, afortunadamente no acaban en muerte. La industria manufacturera y la construcción son los principales ámbitos con más bajas médicas por accidente laboral. Como la construcción lidera también el ranking de accidentes de trabajo mortales, a continuación, damos unas cuantas pautas sobre cómo deben ser los EPI en cada fase de la obra.
ASÍ SE CLASIFICAN LOS EQUIPOS SEGÚN SU NIVEL DE PROTECCIÓN
En primer lugar, conviene tener claro qué es un EPI y qué no lo es. El uniforme habitual de trabajo (suéter con el logotipo de la empresa y pantalón a juego) que, por sí mismo, no protege al trabajador no forma parte del equipo de protección individual. Tampoco son EPI los dispositivos y la señalética que se utilizan para alertar sobre un riesgo en la zona. En cambio, los guantes de construcción y albañilería, los chalecos de alta visibilidad, los pantalones impermeables que soportan temperaturas de hasta -5 ºC y las rodilleras ergonómicas de JUBA© sí son EPI.
De todo lo anterior, se desprende que el EPI es cualquier equipo (prenda de vestir, complemento…) que el albañil puede llevar encima o sujeto de algún modo para evitar lesiones. Según el nivel de protección que ofrecen, los equipos de seguridad que se usan durante una obra se clasifican en estos grupos:
- En la primera categoría, están los EPI que resguardan al albañil de los riesgos mínimos. Por ejemplo: los guantes de construcción.
- En la categoría II, se encuentran los EPI que ofrecen una seguridad intermedia (superior a la de la categoría I, pero inferior a la de la categoría III). Por ejemplo: cierto tipo de calzado de seguridad.
- En la última categoría, están los EPI que protegen de los riesgos más peligrosos, que bien pueden provocar el fallecimiento del trabajador o, como mínimo, daños serios en su salud. Las mascarillas autofiltrantes, para no aspirar ni polvo de obra ni aerosoles, pertenecen a este grupo.
LAS OBRAS SE COMPLETAN EN DIEZ ETAPAS
Los EPI son necesarios tanto para los albañiles más experimentados como para los más noveles. Asimismo, no importa si se trata de una obra nueva, de una rehabilitación o de una reforma integral donde el mobiliario de madera cobra protagonismo. Los equipos son obligatorios; de lo contrario, la empresa o el trabajador —en función de quién sea la responsabilidad— se expone a sanciones económicas por incumplimiento.
Dicho esto, pasamos a enumerar las fases que comprende una obra y los equipos de protección individual que deberían utilizarse en ellas. Mientras que algunos profesionales establecen un total de siete etapas en un proyecto de construcción, JUBA© —que lleva fabricando guantes de trabajo para constructores y albañiles desde 1954— identifica diez fases:
- señalización y preparación,
- movimientos de tierras,
- cimentación y estructura,
- cubierta,
- aislamiento e impermeabilización de la vivienda,
- albañilería y cerramientos,
- instalaciones,
- carpinterías,
- acabados finales,
- limpieza final de la obra.
ELEMENTOS IMPRESCINDIBLES EN EL ATUENDO DE UN ALBAÑIL
De todos los EPI que se podrían utilizar, hay cinco equipos de protección individual clásicos que, sí o sí, deben estar presentes: (1) el casco, que protege al constructor y al albañil de posibles impactos; (2) el chaleco de alta visibilidad, cuyos colores fluorescentes permiten identificar al trabajador rápidamente, de modo que ningún vehículo se lo lleve por delante; (3) las botas de seguridad, que protegen los pies frente a posibles caídas de objetos, pero también evitan resbalones y daños por salpicaduras de productos químicos; (4) las gafas de protección, que resguardan la vista de los rayos solares y de otros riesgos (por ejemplo: de los líquidos corrosivos), y (5) los guantes.
Todos estos equipos de protección individual se deberían utilizar en cada una de las fases. De entre ellos, junto al casco, destacan especialmente los guantes, porque las tareas que se realizan en la construcción y la albañilería a menudo requieren el uso de ambas manos. Según JUBA©, el 20 % de los accidentes que se producen en una obra dañan las manos. Por tanto, es fundamental elegir unos guantes que protejan de golpes y rozaduras, pero también de cortes y pinchazos en la fase de señalización; de las vibraciones en la etapa de movimientos de tierras, y de líquidos —como el que desencofra— en la fase de cimentación y estructura.También es importante que los guantes garanticen un buen agarre durante la instalación de la cubierta; que impermeabilicen las manos para repeler así las salpicaduras de los líquidos y las pinturas bituminosas, que se utilizan para impermeabilizar superficies y evitar la corrosión en el metal y, para las etapas restantes, que protejan las manos de posibles impactos por el uso del martillo.
EQUIPOS CERTIFICADOS POR ISO
Para comprobar que los EPIs cumplen los estándares de seguridad requeridos por la Unión Europea, basta con consultar si los productos que suministra el proveedor disponen de certificaciones como las que emite ISO, la Organización Internacional de Normalización. En concreto, conviene fijarse en si la empresa dispone del certificado ISO 45001, que acredita que la compañía —en este caso, la marca de guantes de trabajo JUBA©— se ha preocupado por la «disminución del índice de lesiones, enfermedades y muertes relacionadas con el trabajo» y por la «eliminación de peligros». Otra acreditación relevante es el certificado de calidad ISO 9001, que avala la capacidad de la empresa para «satisfacer las necesidades de sus clientes»; algo de suma importancia cuando la compañía es un proveedor de equipos de protección individual para constructores y albañiles.
