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EKUO: Bioconstrucción industrializada para modernizar la vivienda

Fusiona lo mejor de la naturaleza con la precisión de la ingeniería moderna.

La construcción de una vivienda suele ser sinónimo de incertidumbre. Retrasos en los plazos, dificultades para encontrar mano de obra cualificada, sobrecostes inesperados y un considerable impacto ambiental son desafíos que se han normalizado en el sector. Sin embargo, en medio de esta complejidad, está surgiendo una alternativa que no solo responde a estos problemas, sino que redefine por completo nuestra idea de lo que es un hogar.

Esta solución se conoce como bioconstrucción industrializada, un concepto que fusiona lo mejor de la naturaleza con la precisión de la ingeniería moderna. 

En el Congreso LIGNOMAD 25 tuvimos oportunidad de conocer EKUO, donde Antonio Jesús Sánchez nos desveló varias ideas que desmontan por completo los mitos que rodean a la construcción sostenible; tres descubrimientos impactantes que cambiarán tu perspectiva sobre las casas del mañana.

LA NATURALEZA Y LA FÁBRICA: UNA ALIANZA INESPERADA

La bioconstrucción, basada en materiales naturales como la madera, y la industrialización, que implica procesos controlados en fábrica, no solo son compatibles, sino que forman una alianza ideal. Esto choca con la percepción común que asocia lo BIO con procesos artesanales, lentos y realizados in situ.

El porqué de esta sinergia reside en las propiedades del material principal. A diferencia de las enormes cargas del hormigón, la madera es un recurso versátil y ligero, perfecto para la prefabricación.

Por supuesto, esta alianza no es magia, sino ciencia sofisticada. Al tratarse de un material natura, se requieren “cuidados especiales”. Es fundamental controlar la humedad, diseñar muros que transpiren correctamente y aislar la estructura de la humedad del suelo. Esto demuestra un profundo conocimiento del material para maximizar sus beneficios, lo cual conlleva como premio resolver los mayores handicaps de la construcción convencional. Al trasladar el trabajo a una fábrica, se mitiga la escasez de mano de obra, se aceleran los plazos y se gana en seguridad, limpieza en la obra y un control de calidad milimétrico, imposibles de alcanzar en un entorno tradicional expuesto a las inclemencias del tiempo.

ADIÓS AL ESTILO RÚSTICO: LA BIOCONSTRUCCIÓN ES MODERNA Y EFICIENTE

La Bioconstrucción es moderna y eficiente. La filosofía de EKUO desmonta un prejuicio estético muy arraigado: la idea de que las casas de bioconstrucción tienen, por defecto, acabados rústicos. La realidad es radicalmente distinta.

Las viviendas de bioconstrucción industrializada fabricadas por EKUO presentan un diseño de vanguardia. Utilizando el ejemplo de una casa construida en Palomares (Sevilla), Antonio Jesús Sánchez destaca que pueden tener “líneas estilizadas y acabados impecables y lisos”. A simple vista, es imposible distinguir que la estructura está hecha de módulos prefabricados. El resultado es una arquitectura limpia y sofisticada; muy lejos de una bioconstrucción con acabados rústicos que la gente suele imaginar.

Pero la modernidad no es solo superficial. Estas construcciones alcanzan los exigentes estándares de eficiencia energética Passivhaus. Esto se logra gracias a la precisión del ensamblaje industrial y a la flexibilidad para emplear distintos aislantes naturales. Aunque la estructura sea de madera, el aislamiento puede ser de paja, lana de roca u otros materiales ecológicos como los aislantes de fibra de madera, garantizando un confort térmico excepcional, con un consumo energético mínimo.

EL FUTURO YA ESTÁ EN MARCHA, Y ES MÁS HUMANO DE LO QUE SE CREE

Este modelo constructivo no es una visión lejana o experimental. Ya es una realidad que avanza con fuerza, incluso en regiones como Andalucía, donde opera principalmente la empresa EKUO.

El convencimiento es absoluto: este es el futuro de la construcción, impulsado por las demandas de sostenibilidad, eficiencia y procesos industrializados. Es una evolución lógica y necesaria para el sector.

“¡Esto no hay quien lo pare!”, afirma rotundo nuestro interlocutor.

Lo más sorprendente de este futuro tecnológico es, paradójicamente, su componente humano. En un sector que se automatiza, el gran diferenciador que emerge es un trato “muy personal, muy familiar”. Al sistematizar los procesos técnicos y resolver los problemas constructivos en la fábrica, se libera tiempo y recursos del equipo para centrarse en lo que realmente importa: acompañar a los clientes de principio a fin. “Así, la tecnología no deshumaniza, sino que potencia una relación más cercana”.

Estos tres mensajes dibujan un panorama muy diferente al que teníamos sobre la construcción sostenible. Hemos visto que la unión entre materiales naturales y procesos industriales es una fórmula de éxito; que la estética de la bioconstrucción es moderna, minimalista y va de la mano de una eficiencia energética superior; y que este futuro, que ya está aquí, combina la precisión tecnológica con un trato más cercano y humano.

¿Estamos listos para dejar atrás el ladrillo y el hormigón y abrazar una forma de construir que cuida tanto del planeta como de las personas?

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