En España existe un déficit de 500.000 viviendas. Esta cifra no es solo una estadística; es un problema social de primer orden que refleja la brecha entre el número de familias que se forman cada año y la cantidad de hogares que se construyen. Ante este panorama, surge una pregunta inevitable: ¿cómo podemos solucionar este desafío? Seguir construyendo con los métodos convencionales no parece ser la respuesta. La solución, sorprendentemente, podría estar en una forma de construir que es a la vez ancestral y futurista: la construcción industrializada con madera.
ARQUIMA no nació de un capricho ecologista, sino de una necesidad pragmática identificada hace ya 20 años: la falta de mano de obra cualificada y el deseo de digitalizar los procesos para alcanzar una precisión milimétrica.
LA CONSTRUCCIÓN TRADICIONAL NO ES LO QUE CREES
Lo primero que debemos hacer es replantear nuestras ideas preconcebidas. Stefano Carlo Ascione, Arquitecto, Passive House Designer y Director de Marketing de la empresa ARQUIMA, expuso en LIGNOMAD 25 una paradoja clave: Lo que llamamos ‘construcción tradicional’ es en realidad ‘convencional’ y apenas tiene un siglo de antigüedad. La verdadera tradición, la que se ha practicado durante milenios, es construir con materiales naturales. Este cambio de perspectiva, que antes era visto como una idea de ‘frikis’ de la bioconstrucción, está ganando la batalla y está a punto de ser validada formalmente por el nuevo Código Técnico de la Edificación que se aprobará en los próximos meses.
“Entender esto es fundamental, ya que nos abre la mente a soluciones que no son una moda pasajera, sino la recuperación de un conocimiento profundo adaptado a la tecnología del siglo XXI”, afirmó Stefano Carlo Ascione en el III Congreso sobre Construcción con Madera y otros Materiales Lignocelulósicos, que se celebró en Granada la semana pasada.
UNA CASA UNIFAMILIAR FABRICADA Y MONTADA EN 10 DÍAS
Una de las ventajas más impactantes de la construcción industrializada en madera es la velocidad. Con el sistema de ARQUIMA, una vivienda unifamiliar estándar de 250 m² se puede fabricar en taller en solo 5 días y montar completamente en la parcela en otros 5 días. Incluso los proyectos de mayor envergadura, como los edificios plurifamiliares, se benefician de esta eficiencia; se pueden fabricar en tres semanas y montar en otras tres. Estos plazos son “imposibles de replicar” con la construcción convencional.
¿El secreto? La fabricación se realiza en un entorno controlado donde más del 50% del trabajo se completa antes de llegar a la obra. Los paneles de la casa se producen en la fábrica incluyendo ya la estructura, el aislamiento, el cerramiento exterior (las capas que forman la pared exterior), las carpinterías (ventanas) e incluso las persianas. Este entorno fabril no solo permite una velocidad y precisión inalcanzables en la obra tradicional, sino que también asegura la correcta integración de los materiales naturales especializados que son esenciales para una estructura sana y transpirable.
CONSTRUCCIÓN EN SECO
Pocas veces pensamos en la ‘huella hídrica’ de un edificio, pero es un factor crítico. La construcción convencional con hormigón requiere enormes cantidades de agua para su proceso de curado. Este dato es alarmante si consideramos que el agua potable representa menos del 1% del total de agua del planeta y es un recurso vital y cada vez más escaso.
Aquí es donde la construcción en madera ofrece una solución radicalmente más inteligente y responsable. Al ser una ‘construcción en seco’, elimina casi por completo la necesidad de usar agua para fraguar estructuras, reduciendo drásticamente el consumo de este recurso esencial. Es una decisión de diseño que tiene un impacto medioambiental directo, convirtiéndola en una opción infinitamente más coherente con los desafíos de nuestro planeta.
CASAS QUE RESPIRAN
Un aspecto técnico fundamental para la salud y durabilidad de un edificio de madera es la ‘transpirabilidad del muro’. Una casa de madera necesita ‘respirar’ para gestionar la humedad de forma natural y evitar patologías a largo plazo. El Director de Marketing de ARQUIMA lanzó una advertencia: “Si una estructura de madera se aísla por el exterior con materiales no transpirables, es muy probable que desarrolle problemas en el futuro”.
La solución, según recomienda, pasa por utilizar aislamientos naturales como el algodón, el corcho o la fibra de madera. Estos materiales no solo permiten que el muro transpire, sino que además son sanos para los ocupantes, al no contener tóxicos ni emitir compuestos orgánicos volátiles (COV) perjudiciales para la salud.
La construcción industrializada en madera no es una teoría futurista ni una utopía. Es una realidad tangible y probada, como demuestran los 20 años de experiencia de empresas como ARQUIMA y los cientos de proyectos construidos por esta empresa en todo el territorio nacional. Estamos ante un sistema probado que no nos pide elegir entre velocidad, sostenibilidad o salud, sino que nos las entrega como un todo integrado. No se trata solo de construir más rápido; es un sistema holístico donde la velocidad, la conservación de recursos y la salud de los ocupantes no son valores en competencia, sino el resultado directo de un único e inteligente proceso.
Sabiendo que existen soluciones más rápidas, sanas y sostenibles, ¿qué nos impide transformar radicalmente la forma en que construimos nuestras ciudades?
