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MADERGIA ya lleva ejecutado el 99% de la estructura de la residencia de la UPM  

Las obras van a buen ritmo y para el project manager, Raúl Gutiérrez, “va a marcar tendencia”.

Las obras de la construcción de la nueva Residencia Green Campus for Living de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), en las que participa MADERGIA como empresa responsable de la fabricación, suministro y ejecución de las estructuras de panel contralaminado CLT y madera laminada, superan ya el 30% de su ejecución y la previsión es que para septiembre de 2026 pueda abrir sus puertas. 

Los trabajos avanzan a muy buen ritmo y en lo que compete al papel de MADERGIA en este proyecto, los plazos también se están cumpliendo de acuerdo a lo previsto. “Está ejecutada el 99% de la estructura de madera, a la espera tan solo de pequeños detalles”, explica a Madera Sostenible el project Manager de la firma navarra en la zona centro de España, Raúl Gutiérrez Maya.

La residencia de estudiantes tiene una superficie construida sobre rasante de más de 10.000 metros cuadrados y bajo rasante de 3.800 metros cuadrados. Va a contar con 342 habitaciones, espacios de encuentro social y 22.700 metros cuadrados de zonas verdes propias y asociadas, además de cubierta ajardinada. Cuenta con otros 14.000 metros cuadrados de estructura que, exceptuando su primera planta en hormigón, el resto es todo con madera. De los 13.800m2 construidos, se realizan en hormigón armado el sótano y una parte de la planta baja y los restantes 9.500m2 en madera.

La edificación con madera empezó a levantarse el 15 de enero y en cuatro meses y medio tenían ya la envolvente de cinco plantas

Se ha querido hacer un edificio singular, pionero, funcional y medioambientalmente comprometido, desarrollado con materiales sostenibles, y concebido para ser autosuficiente energéticamente y con emisiones de carbono reducidas, en el que también se prioriza la sostenibilidad social, objetivos que han influido en que los arquitectos del proyecto, Brezo Martos y Daniel Otero (socios fundadores de AMBITARE), se decidieran por la construcción en madera contralaminada.  

El uso de madera ayuda a reducir la huella de carbono, al margen de otras ventajas destacadas por los arquitectos como es la rapidez constructiva, la seguridad en obra y la limpieza, así como sus interesantes características técnicas y acústicas y el confort extra que aporta al edificio este material.

Es la primera vez que AMBITARE trabaja con CLT y han descubierto en el material una ventaja clave, como es la flexibilidad. “Es uno de los pocos sistemas de prefabricación que nos da una flexibilidad tanto de diseño como de cambios de obra. Nos ha gustado mucho”, abunda Daniel Otero. “Nuestra intención es seguir utilizando la madera en la medida de lo posible”, asegura Brezo Martos. 

Se trata de una obra que forma parte del proyecto Campus for living cities, mediante el cual se transformará el propio Campus Sur de esta universidad.

La edificación con madera empezó a levantarse el 15 de enero y en cuatro meses y medio tenían ya la envolvente de cinco plantas. En su estructura se han utilizado materiales de construcción sostenibles, incluyendo hormigón armado con componentes reciclados en sótano y cimentación, una y estructura portante y fachadas de madera contralaminada (CLT) y fachadas ligeras de entramado de madera.

Un sistema constructivo todavía algo desconocido que, si bien ha podido generar más preguntas en la fase de diseño, ha obtenido aceptación rápidamente gracias a la participación en el proyecto de expertos en diseño con madera, como el responsable de ingeniería el doctor arquitecto especialista en cálculo de estructuras de madera Miguel Nevado.

La intención es que el edificio tenga el certificado Leed Platino. Sin embargo, ambos arquitectos tienen claro que esta edificación está por encima de las exigencias que contemplan este tipo de certificaciones. Una de ellas, la propia huella de carbono, que en este caso se ha realizado para todo el edificio, si bien para dicho certificado no es necesario tener en cuenta todo el conjunto. Por ejemplo, se ha trabajado para reducir la huella de carbono de todos los sistemas constructivos, no sólo de la estructura como exige Leed.

Desde MADERGIA, sus responsables se muestran también satisfechos porque, en general, todo ha ido sobre ruedas. Quizá, la complicación mayor se ha traducido en que ha sido necesaria la utilización de grúas de elevación con mayor capacidad que las habituales en obras de construcción tradicional.

Raúl Gutiérrez resalta también en ahorro en el coste de la mano de obra con respecto a una ejecución de una obra tradicional, así como de tiempo, y valora el hecho de que sea una planificación “casi totalmente controlable; ni los rendimientos ni la limpieza en el trabajo ni la organización logística tienen nada que ver con la construcción convencional”, afirma. 

“Todo está saliendo muy bien pese a que no se trata de un proyecto fácil, pues el edificio tiene un diseño y una estética complejos -declara haciendo especial alusión al jardín de la parte superior-. Con todo, es un proyecto que va a marcar tendencia”, asegura.

Reconoce que desde el primer momento ha sido necesario un control exhaustivo de los trabajos. “Es una obra intensa, con una estética exigente, y me atrevería a afirmar que se sitúa entre los tres proyectos más importantes que acomete MADERGIA en los últimos años”, nos dice el gerente y responsable de Ventas de la empresa, Diego Núñez. 

Quizá el mayor choque ha estado en el inicio de obra, al acometer la base de hormigón, dado que no podía haber variación alguna si lo que se quería es que el trabajo posterior fuese impecable. El uso de la madera exige un trabajo mecanizado, con las medidas correctas. “No caben errores, de ahí la importancia de este primer paso que, una vez que se superó, todo se hizo mucho más fácil”, afirma Raúl Gutiérrez, admitiendo que una vez que arranca el trabajo propio del gremio, “todo va más rodado”.

Si bien no se ha requerido mucha mano de obra, sí ha sido un trabajo muy especializado. MADERGIA cuenta con un equipo humano propio “muy profesional”, que controla tanto la parte técnica como la de montaje, afirma Diego Núñez.

“Hemos cumplido perfectamente con el planning previsto”, concluye el responsable de Ventas de MADERGIA. Para quien, sin duda, un hito del edificio es que con el panel CLT que han empleado “se ha conseguido la mínima huella de carbono acreditada”, cumpliendo los plazos y costes acordados. “No ha habido desviaciones ni de precio ni de plazo, porque está todo calculado de antemano; nuestro sistema funciona”, remarca.

En este proyecto se ha trabajado con CLT puro, pero la empresa navarra trabaja también mucho con el entramado y la combinación de ambos sistemas. “Es aquí, en la combinación de sistemas constructivos, donde creemos que está el futuro”, apunta Diego Núñez.  

Una delegación de la Universidad Politécnica de Madrid ha visitado recientemente las obras de la residencia. Un ambicioso e innovador proyecto liderado por Margartita Chiclana de Unexum Real Estate, ganador del primer concurso urbanístico internacional Reinventing Cities, organizado por la red C40 Cities y el Ayuntamiento de Madrid y cuya ejecución se esta llevando acabo por la constructora RUESMA. 

Ha sido designado como prototipo de sostenibilidad y descarbonización para la ciudad madrileña en el programa europeo Deep Demonstration del EIT Climate KIC.

LA NUEVA FABRICA DE MADERGIA, A PUNTO

La nueva fábrica de MADERGIA funcionará a pleno rendimiento tras el verano. Paralelamente a los proyectos en curso, MADERGIA afronta actualmente su principal  reto de cara al futuro: la puesta en marcha de su nueva fábrica. Un proyecto que se ha realizado pensando en lo que está siendo el presente y lo que va a ser el futuro de la construcción con madera en España.

Una planta de mayor tamaño, “diseñada, construida y pensada para el proceso de fabricación de elementos constructivos para edificios con un proceso muy optimizado”, donde se trabajará la combinación de distintos sistemas constructivos con madera, afirma Diego Núñez.

Si bien la planta está operativa desde el pasado mes de abril, aún se encuentra en la “fase de implantación” y puesta en marcha de sus distintas líneas. La previsión es que para después de verano esté “a pleno rendimiento”, celebra el gerente de la empresa.  

La fábrica cuenta con una línea de tratamiento de la madera, automatismos robotizados de última generación, líneas de fabricación para desarrollar distintos sistemas constructivos y la capacidad de elaborar elementos más industrializados. 

En este escenario, MADERGIA afronta distintos proyectos interesantes al margen de la residencia de la UPM, como es una obra en un colegio en Cabrera De Mar (Barcelona), y a lo largo de estos días comienzan a ejecutar también dos edificios de 54 viviendas en Pamplona.

“El sector de la construcción con madera en España está muy muy activo”, concluye Diego Núñez.

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