En ISCLETEC están muy orgullosos de compartir este singular proyecto realizado por Slow Studio.
Un proyecto que define la nueva forma de vivir en una vivienda unifamiliar, bajo un firme foco en la sostenibilidad, eficiencia energética y, sobre todo en la comprometida responsabilidad de los propietarios de la casa frente al medio ambiente.
Un proyecto que nace para responder a espacios que permitan el teletrabajo habitual de muchas familias, que ofrezca versatilidad a lo largo del tiempo, y que integre el paisaje exterior con el interior, buscando siempre la autenticidad del bienestar natural, bajo un sólido compromiso en reducir el impacto de las personas que residen en el medioambiente.
Iscletec cuenta con la confianza de los arquitectos Víctor Vergés y Jade Serra, fundadores de Slow Studio. Un equipo profesional que siempre ha liderado una arquitectura responsable priorizando materiales naturales, como son los cerramientos de madera en su reconocido portfolio de proyectos.
El desarrollo bioclimático utiliza estrategias pasivas para garantizar confort térmico sin sistemas activos
La Casa d’Ordal es para Iscletec un hito en su trayectoria, reflejando la pasión compartida entre el estudio de arquitectura, la propiedad y la carpintería. Un vínculo común que empieza en la elección de la madera, el trabajo en equipo en el diseño de las correderas y practicables, y en todo el proceso, hasta la instalación final.
“Un proyecto que eleva nuestros desafíos, ya que Slow Studio ha diseñado una vivienda que prescinde de los sistemas activos de climatización, alcanzando un alto confort térmico exclusivamente mediante estrategias pasivas bioclimáticas”, afirman desde Iscletec.
Los cerramientos
Son correderas y ventanas de madera – perfil Iscletec78, fabricadas en alerce, con doble acristalamiento con vidrios bajo emisivos, y contraventanas de madera con lamas orientables.
En Iscletec también han diseñado y fabricado, siguiendo el diseño de toda la vivienda, la elegante puerta del garaje.
Descripción del proyecto por Slow Studio
Como sistema constructivo se utilizan muros portantes realizados con bloques de tierra compactada prefabricados, aislados con corcho, transpirables, higroscópicos y reciclables.
Los forjados son de madera contralaminada CLT.
Cerramientos:
Ventanas de madera de alerce con doble acristalamiento y contraventanas de lamas orientables.
Cubierta vegetal:
Aísla, regula temperatura y humedad, mejora calidad ambiental y fomenta biodiversidad.
El gran logro: Fusionar estrategias bioclimáticas, materiales naturales y soluciones sostenibles, logrando un hogar de consumo nulo y una reducida huella medioambiental
Mobiliario y acabados:
Ausencia de acabados innecesarios; materiales naturales, higroscópicos y libres de tóxicos. Mobiliario de madera CLT con tratamiento natural; pavimentos de piedra caliza y superficies de Dekton neutras en carbono.
Producción de energía:
La demanda energética pasiva es mínima. La energía restante para agua caliente se cubre con renovables: placas fotovoltaicas y aerotermia, asegurando un hogar de consumo casi nulo.
El desarrollo bioclimático utiliza estrategias pasivas para garantizar confort térmico sin sistemas activos
Además, la vivienda tiene una alta estanqueidad de cerramientos con control de filtraciones, comprobada con test blower door. Renovación de aire controlada mediante ventilación natural y extracción mecánica activada por sensores de CO₂, manteniendo calidad del aire y humedad adecuada
Aperturas, patios y lamas orientables maximizan luz natural, reduciendo iluminación artificial y manteniendo aislamiento térmico con vidrios de baja emisividad.
Arquitectura:
Slow Studio
Fotografía:
Salva López
