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“Para innovar, necesitas la locura de los jóvenes … y un lápiz”

Alfons Solé, Presidente del GREMI Fusta i Moble.

En el ecosistema empresarial actual, la obsesión por la “disrupción” nos ha llevado a una severa miopía: buscamos la próxima gran novedad en la tecnología, ignorando la sabiduría validada por siglos de experiencia en oficios ancestrales. Creemos que el futuro solo se encuentra en el gurú de moda, olvidando que los principios más sólidos a menudo provienen de fuentes inesperadas.

Alfons Solé preside el Gremi Fusta i Moble, una organización con más de 750 años de historia. Su perspectiva, forjada en la gestión de un recurso tan antiguo como los bosques, ofrece una visión sorprendentemente fresca y aplicable a cualquier sector hoy en día.

Para Alfons Solé la verdadera sabiduría y el progreso sostenible se encuentran en la integración del pasado y el futuro. Se basan en el equilibrio entre la energía de la juventud y la experiencia de los mayores, en la colaboración por encima del individualismo, y en el respeto por el conocimiento práctico que ha superado la prueba del tiempo. 

Alfons Solé, Presidente del Gremi Fusta i Moble, en Fusta Constructiva 2025

El maestro maderero no nos enseña a rechazar el futuro, sino a anclarlo en principios que han demostrado su resiliencia. La verdadera innovación no es borrar el pasado, sino construir sobre él.

“Para innovar, necesitas la locura de los jóvenes … y un lápiz”, afirma Alfons Solé, quien nos atiende amablemente en una pausa del Congreso FUSTA CONSTRUCTIVA, recién celebrado en el Institut Escola del Treball, en Barcelona.

El futuro de cualquier organización depende de un equilibrio aparentemente contradictorio. Por un lado, es fundamental incorporar la energía, la perspectiva fresca y la locura de los jóvenes, que son el motor del mañana. La experiencia de los mayores es un activo incalculable, pero llega un punto en el que el impulso debe venir de una nueva generación. Como bien dice el maestro, se puede ser muy bueno y tener experiencia hasta los 60 o 70 años, pero a partir de allí necesitas la locura y la locura es juventud.

El giro inesperado llega con la defensa de una herramienta casi olvidada en la era digital: el papel. A pesar de que todo se diseña en pantallas, el proceso tradicional de dibujar a mano sigue siendo fundamental. La primera venta de una idea se hace sobre el papel, ya sea a un cliente o al equipo de producción. Es en ese boceto inicial donde se resuelven los problemas. Para evitar errores en la fabricación, el encargado tiene que ser un dibujante. Dominar esta fase es crucial antes de saltar a la complejidad del software.

Si tú no dominas aquel papel en primera venta, no llegas a la pantalla.

¿Le ha gustado la 7ª edición del FUSTA CONSTRUCTIVA?

Bastante, la verdad. Durante mucho tiempo, el modelo empresarial se basó en el secretismo y la individualidad. Las empresa eran y estaban cerradas a cal y canto, guardando sus procesos con recelo. Sin embargo, este modelo ha quedado obsoleto. La palabra clave para el éxito en el entorno actual no es “unión”, sino “colaboración”, un concepto mucho más flexible y orgánico.

El poder de esta idea se manifiesta en los eventos del Gremi. El networking más valioso no es el programado, sino el que surge espontáneamente en los descansos. En esos momentos, se crea un espacio colaborativo donde empresas competidoras comparten ideas y resuelven problemas comunes. En FUSTA CONSTRUCTIVA nos sumergimos en un ecosistema de innovación abierta, algo que las corporaciones tecnológicas gastan millones en intentar replicar artificialmente. La prueba de que funciona es la colaboración inesperada y espontánea en esta 7ª edición del congreso, surgida entre sectores aparentemente distantes como la madera y el hormigón prefabricado.

¿Continúa siendo la sostenibilidad el tractor para llevar a nuestro sector hacia el futuro?

La sostenibilidad no es un concepto inventado en las últimas décadas; es un principio de supervivencia que ciertas profesiones han practicado durante siglos.

El argumento definitivo del Gremi Fusta i Moble es su propia historia: la institución que tengo el honor de presidir lleva 750 años gestionando y viviendo de los bosques, y hoy hay más superficie forestal que nunca. Esta sabiduría se refleja en una anécdota sobre mi infancia en el pueblo, donde el concepto de “tirar la basura” no existía. Los restos de comida alimentaban a los animales, los tarros de vidrio se usaban para “conservas” y las botellas eran como “oro” para aceites y licores. Esta anécdota no es solo nostalgia; es un manifiesto sobre la diferencia entre la sostenibilidad, entendida como un informe de marketing, y la sostenibilidad como un principio operativo de supervivencia. El verdadero “impacto” se mide en generaciones, no en trimestres fiscales.

El Gremi Fusta i Moble viene participando en Construmat de forma agrupada, acogiendo a numerosas firmas de diversos subsectores … ¿es ésta una estrategia acertada?

¿Cómo se fortalece un sector industrial en su conjunto? Apoyando a los más pequeños. En grandes ferias como Construmat, donde el coste de un stand es prohibitivo para una empresa emergente, el gremio hace de “paraguas”. Alquilamos un gran espacio y lo dividimos en porciones asequibles para que las pymes puedan tener visibilidad.

Esto no es una obra de caridad, sino una estrategia de mercado a largo plazo. El Gremi entiende que al fortalecer la base de la pirámide, se asegura la salud, la diversidad y la resiliencia de todo el sector. Construimos un foso competitivo a nivel industrial, no solo empresarial. El verdadero crecimiento proviene de nutrir a las empresas pequeñas para que puedan convertirse en los gigantes del mañana.

¿Se está digitalizando el agremiado?

En una época de acceso ilimitado a la información digital, hemos olvidado la fuente de conocimiento más fiable y contextualizada: la experiencia de nuestros mayores. Ante una duda, la recomendación es directa: “pregunta al abuelo”. Este consejo encierra una sabiduría acumulada, transmitida de generación en generación, que a menudo es más práctica que cualquier dato abstracto.

Un ejemplo perfecto es la toponimia. El nombre “rambla” en una ciudad no es una casualidad; indica el antiguo cauce de un río. Este conocimiento, grabado en el lenguaje popular, es un registro histórico y práctico que nos viene de la época romana. Ignorarlo es un error. Sin embargo, la generación “Boomer” y las siguientes han ido abandonando este saber práctico, creando una desconexión con nuestro entorno y una pérdida significativa de sabiduría colectiva.

…cuando vayas a un sitio pregunta al abuelo, que te dirá lo que tienes que hacer.

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