Personajes de leyenda, gnomos y hadas se han colado desde siempre entre los sueños de todos los niños del mundo. Desde hace tiempo, esos personajes de leyenda pueden encontrar en San Leonardo de Yagüe (Soria).
Allí, en el paraje conocido como La Fuente del Pino se salpican pequeñas construcciones que dejan entrever que estos seres se han decidido a poblar la zona. Es lo que se conoce como el Bosque Mágico. Un lugar habitado por los gnomos del bosque. Poco a poco, esta aldea, que ha surgido de la solidaridad de los vecinos, se ha convertido en una atracción para niños y mayores.

Cientos de familias visitan a lo largo del año las estancias de estos pequeños seres, que llenan de polvos mágicos a quien se atreve a entrar. Deja que tus hijos escuchen cuentos, y vuelen viendo el Bosque Mágico, cuidado con el más mínimo detalle.
Estos seres mágicos suelen estar en los árboles aprovechando curiosas formaciones o agujeros, pero no te despistes deberás mirar tanto a las alturas como hacia el suelo, porque también aprovechan las ramas de los pinos, piedras y musgo para fabricar columpios, puentes colgantes, guaridas…
Este bosque encantado, lejos de las fantasías y con los pies en el suelo es el resultado del trabajo de una vecina y la ayuda de otros muchos voluntarios. La idea comenzó a plasmarse hace unos años y la existencia de este rincón de imaginación en plena comarca de Pinares comenzo a dejar rápido sus primeros resultados en San Leonardo de Yagüe.


Cuando uno toma el camino en dirección al mencionado paraje se da cuenta de que no va a estar solo. Son bastantes los turistas que deciden buscar entre los pinos acompañados de los más pequeños de la casa. Ellos se van encantados y los mayores también. Da gusto ver lo poco que cuesta sacarle partido a la tierra con una mínima inversión económica pero con todo el cariño existente.
El bosque apenas tiene un kilometro de recorrido pero a cada paso descubrirás este pequeño mundo que a lo largo de los años han ido construyendo un grupo de artesanos y voluntarios de la zona. Justo a la entrada del bosque hay un amplio parking y un bar restaurante con terraza exterior. La entrada es gratuita y se encuentra abierto las 24 horas del día. El bosque admite mascotas.
GRAN POTENCIA DEL TURISMO DE NATURALEZA
La villa de San Leonardo se asienta sobre una falla geológica que aporta gran variedad de suelos y, por tanto, propicia para la existencia de numerosas especies vegetales. Está orientada al Noroeste del mapa provincial y su término se inserta en la «comarca de pinares», de extensos bosques de pinos que representan una de las mayores manchas verdes del territorio peninsular.


Rodeada de pinares (su madera “Pino Soria” es reconocida por su calidad) y asentada sobre una falla geológica que aporta gran variedad de suelos y propicia la existencia de numerosas especies vegetales características de cada suelo, pasa del gran bosque de pinos albares y negrales del norte a los autóctonos pinos pudios de los bosques del sur. Dejando la frondosidad del pinar y en dirección a Arganza, el paisaje cambia para ofrecer un suelo cubierto de vegetación combinando el enebro, la sabina, la carrasca con plantas aromáticas de todo tipo, como el té de roca, el tomillo y el espliego.
La masa forestal ocupa más del 60% del término municipal. El resto se reparte entre tierras de labranza dedicadas a cereales, pastos y una pequeña extensión de huertos en los aledaños del pueblo.
En su termino se halla el emblemático Parque Natural del Cañón del Río Lobos (el puente de los Siete Ojos, centro del Cañón se encuentra a 5 kms. de la villa). Escarpados acantilados de formaciones calizas y tonos multicolores adoptan formas fantásticas que invitan a soñar en un espectáculo grandioso.

