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Precioso sendero temático en la SELVA DE IRATI pasando por la cascada del Cubo

La Selva de Irati se extiende a lo largo de 20.000 hectáreas, gran parte de ellas se encuentran en Navarra, en los valles de Aezkoa y Salazar. En territorio francés, el bosque se expande por los valles de Cize y de Soule. Más o menos, en el centro de este espacio natural, se encuentra el embalse de Irabia.

¿Y qué tipo de árboles alberga? Principalmente, majestuosas hayas y, sobre todo al este del embalse, también se alzan los abetos. Además de estas dos especies predominantes, también destacan los robledales ubicados al oeste y ejemplares sueltos de arces, tejos, bojes, acebos y avellanos. Si no reconoces las especies, utiliza las aplicaciones de reconocimiento de imágenes para ir descubriendo la naturaleza del bosque.

EL SENDERO INTERPRETATIVO DE ERREKAIDORRA

Este bonito recorrido circular de unos 10 kilómetros, que podemos considerar entre fácil y moderado (por alguna buena cuesta que nos encontraremos), te sumerge en las entrañas de Irati y cuenta con un aliciente añadido: que conozcas un poquito de la historia de este icónico bosque.

Alterna pista ancha y sendero. Está bien señalizado con placas amarillas con la inscripción “Errekaidorra” y, como comentábamos en la introducción, pasa por la cascada del Cubo, se interna en tierras francesas e incluye varias paradas de interés en las que nos explica el importante uso industrial que a lo largo del tiempo han tenido los recursos forestales de Irati.

CÓMO LLEGAR A LA CASCADA DEL CUBO

Se parte del precioso pueblo pirenaico de Ochagavía y se toma la carretera de Abodi o NA-2012. Se cruza el collado de Tapla y, a unos 24 kilómetros de Ochagavía, se llega al aparcamiento de las Casas de Irati, donde podrás dejar el vehículo. Allí se ubica el Centro de acogida e información a visitantes (teléfono 948 050 700).

Desde allí, parte el sendero de Errekaidorra, que verás señalizado en un panel. Siguiendo la pista -apta hasta para sillitas de bebé-, que sube paralela al río Urbeltza, en unos 20 minutos se llega al acceso a la cascada. Ahí solo tienes que bajar hasta el río y disfrutar de la estampa.

La cascada del Cubo tiene forma escalonada y es uno de los rincones más bellos de la Selva de Irati. En primavera, cuando crece el caudal, está preciosa y rebosa vida por los cuatro costados. En el resto de las estaciones, la fuerza del agua amaina y ésta fluye con la tranquilidad, pero merece la pena acercarse, no solo por ella, sino también por el idílico paisaje que la rodea.

A partir de aquí, puedes decidir volver al punto de inicio o continuar el sendero alargando el disfrute de la caminata.

PARADAS DEL SENDERO INTERPRETATIVO

1. Los remos

Nada más comenzar, se ubica la primera placa que informa del primer punto de interés, que se encuentra a unos metros del camino. En un claro del bosque muestran cómo sacaban la madera de abeto, que servía para construir los remos de más de 12 metros que se utilizaban en las galeras de hace 400 años.

2. Los mástiles

Un kilómetro y medio más adelante, y siguiendo las marcas rojas y blancas del sendero GRT9, se llega a otra área interpretativa en la que se explica cómo fabricaban los mástiles de abeto para los astilleros más importantes de los siglos XVII y XVIII.

3. Las esclusas

De vuelta al sendero, hay que desviarse para observar una antigua esclusa que se utilizaba para hacer descender los troncos por el río, como se hacía antiguamente en el pueblo de Burgui, oficio que cada año se rememora en el Día de la Almadía, que suele celebrarse el último fin de semana de abril o el primer fin de semana de mayo.

Después, se desciende un tramo antes de abordar una empinada cuesta hacia arriba siguiendo las marcas de pintura roja y blanca y las flechas sobre fondo amarillo que nos llevan hasta el collado Urbeltza (950 m). En este punto, ya se habrá caminado por la cota más elevada del recorrido.

Se deja el sendero de gran recorrido (GR) para continuar en descenso por la pista asfaltada que lleva al puente de cemento denominado Orate. Tras cruzarlo, no se tarda en llegar al siguiente punto.

4. La carbonera y las cenizas

Ahora, ya en territorio francés, llega el momento de descubrir una carbonera de época de la que se sacaba el carbón y cuyas cenizas se utilizaban para fabricar el vidrio. Continuando el camino, en pocos minutos, se llega a un pequeño parking, donde habrá que estar pendiente para tomar el desvío a la derecha.

5. Los cables

Se desciende por el bosque y a unos 500 metros se encuentra la vieja estructura que se utilizaba para transportar la madera hacia Francia (al norte) a través de unos cables de acero –hacia el sur se hacía a través del río-.

6. Las vías férreas

Tras avanzar unos 2 kilómetros, se divisa un desvío a la derecha, por donde se continúa abandonando la pista que se venía siguiendo. De este modo, se toma un sendero que se adentra entre los árboles para llegar a las vías junto al lugar donde está representado cómo se sacaban los troncos por medio de una vía férrea con la tracción de mulas.

Tras rebasar un puente de madera, se asciende por la inclinada ladera para salir a una pista que, paralela al cauce del río, lleva en suave descenso hasta el punto inicial. Al final del trayecto, se pasa por las reformadas y coquetas Casas de Irati donde hay servicio de restauración y un centro de BTT.

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