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Varios pueblos de Cuenca crean agrupaciones de propietarios forestales

Se han creado en Víllora, Villar del Humo y San Martín de Boniches.

En el mes de agosto 2025 se han creado varias agrupaciones de propietarios forestales en distintos pueblos de la provincia de Cuenca (Víllora, Villar del Humo y San Martín de Boniches). Estas iniciativas responden a un problema muy claro: la fragmentación del monte (multitud de pequeñas fincas y propietarios dispersos) dificulta la gestión práctica, la prevención de incendios, el acceso a ayudas y la generación de ingresos vinculados a la conservación.

Con voluntad colectiva y asesoramiento técnico adecuado, cualquier pueblo puede dar el paso hacia una gestión eficiente, sostenible y rentable

Agruparse es una forma sencilla y poderosa de recuperar el control del monte y de convertirlo en un recurso útil para el pueblo, mejorando la vida local y la conservación a largo plazo. Una agrupación de propietarios forestales es una fórmula de cooperación local para gestionar el monte de forma colectiva. Puede formarse de manera informal (sin personalidad jurídica) o registrarse como asociación con CIF (persona jurídica).

La figura más habitual y práctica para empezar es la asociación de propietarios sin ánimo de lucro, ya que es fácil de constituir, permite optar a subvenciones y es suficientemente flexible para acciones locales (planes de gestión, prevención de incendios o administración económica compartida).

VENTAJAS DE LAS AGRUPACIONES DE PROPIETARIOS FORESTALES

Agruparse está repleto de ventajas prácticas y estratégicas como:

  • Gestión coordinada: Permite diseñar planes de administración claros y adaptados a todo el terreno, optimizando cortas, pastos y restauraciones.
  • Acceso a financiación y ayudas: Las administraciones, tanto regionales como estatales, suelen exigir figuras colectivas para subvencionar proyectos, maquinaria, mejoras y otros servicios.
  • Prevención de incendios más efectiva: Los trabajos comunitarios (desbroces, creación de cortafuegos, apertura de caminos) se organizan de forma integrada y profesional, algo vital en España ante veranos cada vez más duros.
  • Salida al mercado y pagos por servicios ecosistémicos: Comercializar productos como biomasa, apicultura sostenible o madera certificada, o explorar ingresos por servicios ecosistémicos (agua, carbono).
  • Dinamización social y empleos: A largo plazo los ingresos pueden crear puestos de trabajo o reinvertirse en el propio pueblo para crear actividades, formaciones o eventos que atraigan y fijen población.

¿CÓMO PONER EN MARCHA UNA AGRUPACIÓN DE PROPIETARIOS FORESTALES EN CUENCA?

Crear una agrupación es un proceso participativo, transparente y escalable. Es recomendable hacerlo en colaboración con proyectos locales como UFIL o con consultoras forestales como Dendron Soluciones, que pueden acompañar en el proceso aportando asesoramiento técnico, redactando estatutos y ayudando a recopilar la documentación necesaria.

Además, pueden orientar sobre las ayudas y subvenciones disponibles (a nivel local, autonómico o europeo) que pueden financiar parte de los costes de consultoría y de los trámites iniciales.

Las etapas principales son:

1. Información y adhesión

Organizar una reunión informativa abierta para resolver dudas y recoger el interés de los propietarios. Se firma una hoja de adhesión por parte de los interesados.

2. Decidir la forma jurídica

Para empezar, la asociación sin ánimo de lucro con CIF es la más sencilla y funcional. Más adelante puede evolucionarse a alternativas de mayor compromiso (sociedad gestora o entidad de custodia). Cada opción tiene ventajas fiscales y de gobernanza distintas.

3. Redacción de estatutos y nombrar junta directiva

Elaborar estatutos claros (finalidades, órganos, cuotas, derechos y deberes) y nombrar una junta que gestione en nombre de todos.

4. Inventario de fincas y diseño de plan de gestión

Realizar un inventario de parcelas y propietarios —imprescindible para planificar actuaciones y asegurar la documentación correcta de cada miembro en la asociación— y aprobar en asamblea un plan de gestión que priorice actuaciones urgentes (prevención de incendios, mejoras, restauración, etc.).

5. Aprobación en asamblea y ejecución

La junta ejecuta las decisiones ratificadas en asamblea. Es esencial documentar cuentas, actas y movimientos para asegurar la confianza y el buen funcionamiento.

CASOS REALES RECIENTES EN CUENCA

Víllora, Villar del Humo y San Martín de Boniches han dado el paso, con el apoyo de UFIL, Reconecta, Dendron y La Reserva del Biosfera Valle del Cabriel, de constituir agrupaciones de propietarios que comparten la misma ambición: pasar de la dispersión de pequeñas fincas a una gestión colectiva y eficaz del monte.

Aunque el éxito inicial se ha materializado en estos tres pueblos, Henarejos y Paracuellos también participaron en las formaciones y podrían sumarse próximamente. La experiencia demuestra que la formación, el acompañamiento técnico y la unión de los propietarios son los ingredientes esenciales para que el modelo se expanda.

El Estudio de la Propiedad Forestal de la provincia de Cuenca (2022) revela la enorme superficie forestal presente en municipios como Villar del Humo (9.477 ha), Paracuellos (6.714 ha), Víllora (6.051 ha) o San Martín de Boniches (4.793 ha). Ante esa escala, la gestión individual resulta limitada: por ello, las agrupaciones recién creadas buscan consolidar recursos técnicos y humanos para planificar intervenciones a nivel de paisaje —prevención de incendios, trabajos selvícolas, ordenación y regeneración— y, al actuar de forma conjunta, poder acceder a subvenciones y contratos que resultan inaccesibles para propietarios aislados.

Al operar como colectivo reducen costes unitarios, optimizan el transporte y la venta de productos forestales, facilitan la contratación de asesoramiento técnico y abren vías para iniciativas locales de valor añadido y empleo.

En esencia, estas agrupaciones transforman la gestión individual en una estrategia territorial que combina sostenibilidad ambiental, viabilidad económica y fortalecimiento del tejido rural.

Las agrupaciones de propietarios forestales dejan de ser una opción para convertirse en una necesidad en territorios como Cuenca. Son la mejor herramienta para recuperar el valor perdido del monte, protegerlo contra incendios, dinamizar la economía local y anticiparse a los desafíos medioambientales.

Las experiencias recientes en municipios como Víllora, Villar del Humo y San Martín de Boniches dejan claro que, con voluntad colectiva y asesoramiento técnico adecuado, cualquier pueblo puede dar el paso hacia una gestión eficiente, sostenible y rentable.

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