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El papel: aliado del aprendizaje y la sostenibilidad

Con el inicio de un nuevo curso escolar, las familias revisan listas de material, los estudiantes organizan sus mochilas y los profesores planifican cada lección. Más allá del ritual anual, es un buen momento para pensar en las herramientas educativas que acompañarán y apoyarán a los alumnos a lo largo de todo el año.

En un contexto en el que la tecnología parece dominarlo todo, organizaciones como ASPAPEL (Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón) y ANELE (Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza) defienden que el libro de texto en papel no solo sigue siendo relevante, sino que es un recurso clave para una educación de calidad, inclusiva y respetuosa con el medioambiente.

UN RECURSO NATURAL Y CIRCULAR

El papel es mucho más que un soporte de lectura: es un ejemplo de sostenibilidad. Según datos de ASPAPEL, el 88,4 % de la madera con la que se abastece el sector para fabricar celulosa proviene de la gestión forestal sostenible de plantaciones locales de pino y eucalipto. Funcionan como sumideros de carbono, generan empleo verde y evitan el abandono del medio rural.

Asimismo, cuando los productos de papel y cartón llegan al final de su vida útil, cuentan con un modelo de recuperación y reciclaje consolidado desde hace décadas, que evita la acumulación de residuos en vertederos. En 2024 se reciclaron 5,2 millones de toneladas de papel recuperado, alcanzando una tasa de reciclaje del 83,6 %. Un dato que convierte a España en el tercer país más reciclador de este material en la Unión Europea.

Para Manuel Domínguez, director general de ASPAPEL, “la industria papelera demuestra que es posible producir de manera sostenible. Para las empresas del sector, cuidar el medioambiente son más que palabras, forma parte de quiénes somos y lo que hacemos”. 

MÁS ALLÁ DE LO SOSTENIBLE: BENEFICIOS EDUCATIVOS

El libro impreso no es solo una alternativa sostenible, también es una herramienta pedagógica insustituible. Su estructura organizada facilita la planificación de contenidos, ejercicios y evaluaciones, ofreciendo a los alumnos un camino claro para construir conocimientos, favoreciendo la concentración y la memoria. Diferentes estudios han demostrado que la experiencia sensorial del papel, el tacto de las páginas, el sonido al pasarlas y su aroma característico refuerzan la comprensión lectora y reducen las distracciones que pueden generar las pantallas.

El informe “El Libro Educativo en España: Curso 2024-2025” publicado recientemente por ANELE, recopila distintas fuentes de información que demuestran cómo estos beneficios se reflejan en resultados. Así, un análisis del Informe PISA 2022 revela que los estudiantes con acceso constante a libros impresos obtienen mejores resultados en lectura, matemáticas y ciencias.

Los casos internacionales confirman también la eficacia de los libros impresos. En Portugal, la política educativa impulsada por el exministro Nuno Crato, quien defiende el libro de texto como parte esencial del sistema educativo, se tradujo en una mejora notable en los resultados de PISA. Finlandia y Singapur, países reconocidos por sus sistemas educativos de excelencia, también priorizan el libro de texto como pilar de su enseñanza.

En España, comunidades como Madrid, Galicia, Aragón y Castilla-La Mancha, tras experimentar con la digitalización, han revisado sus estrategias para dar más espacio al papel en el aula, reconociendo sus beneficios pedagógicos, al mismo tiempo que integran la tecnología de manera equilibrada. Como señala José Moyano, presidente de ANELE: “La forma en que se ha integrado la tecnología en las aulas ha generado preocupación en familias, docentes y expertos que advierten sobre los efectos del uso excesivo de pantallas en el desarrollo cognitivo y emocional del alumnado. Esto está propiciando decisiones en algunas comunidades autónomas, como la de Madrid, que limitan el uso de los dispositivos digitales en los niveles de infantil y primaria”.

EL EQUILIBRIO ENTRE PAPEL Y TECNOLOGÍA

ASPAPEL y ANELE coinciden en que no se trata de renunciar a los dispositivos digitales, sino de integrarlos estratégicamente. Mientras el papel garantiza sostenibilidad y accesibilidad, los recursos digitales ofrecen interactividad y actualización constante de contenidos complementarios. 

Manuel Domínguez subraya que “renunciar a la tecnología no es la solución, pero tampoco lo es sustituir por completo los libros en papel. Hay que usarlos de forma complementaria para fomentar un aprendizaje completo”, una visión que responde a las necesidades del presente y prepara a los estudiantes para el futuro. 

Fotografías: ©ASPAPEL

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