por

FINSA nos hace ver la industria maderera de otra forma

MADERA SOSTENIBLE fue invitada por la Fundación ARUME a visitar FINSA y XILONOR.

Vivimos rodeados de madera, pero rara vez nos detenemos a pensar en la compleja historia que hay detrás de un simple tablero, una tabla o una viga. La vemos como un material simple, antiguo, casi primitivo. Sin embargo, nuestra reciente visita a Finsa y a su fábrica de CLT, Xilonor, invitados por la Fundación Arume y muy bien acompañados de arquitectos, industriales y técnicos del mundo de la madera, reveló un universo de innovación y sostenibilidad. Foto principal: Visita al Edificio A Conexión: MRM Arquitectos + Egoin.

Lo que parecía un viaje simplemente para entender un proceso industrial, se convirtió en una clase magistral sobre cómo la perspectiva lo cambia todo. Desde los orígenes de un imperio empresarial hasta el futuro de la construcción sostenible, la historia que descubrimos desafió nuestras suposiciones más básicas sobre los materiales y el ingenio humano.

INNOVAR SOBRE LO QUE YA EXISTE

La verdadera innovación rara vez consiste en inventar algo desde cero, sino en cambiar la perspectiva sobre lo que ya existe. Se trata de encontrar un imperio en el serrín, un futuro sostenible en combinación con el hormigón o la verdadera fuerza detrás de una fachada sencilla.

La historia de Finsa, una de las empresas madereras más importantes de Europa, no comienza con un gran descubrimiento, sino con un gran problema. Fundada en 1931 como un modesto aserradero, la compañía se enfrentaba al mismo reto que todos los demás en Galicia: qué hacer con los residuos. Las astillas y el serrín no eran un recurso, sino un desecho costoso y molesto.

El punto de inflexión llegó en 1966. En lugar de seguir viendo los subproductos como un lastre, el fundador tuvo una idea revolucionaria: construir una fábrica de tableros de aglomerado. Transformó lo que todos consideraban basura industrial en la materia prima de su negocio principal. Esta decisión no solo salvó a la empresa, sino que la catapultó al éxito, convirtiendo un problema en la base de un imperio. La lección es poderosa: la verdadera innovación a menudo consiste en encontrar el valor donde nadie más lo ve.

UN LÍDER EN EUROPA

Cuando pensamos en los gigantes madereros de Europa, ¿qué países nos vienen a la mente? ¿Suecia? ¿Finlandia? Es muy poco probable que tu imaginación te lleve a las verdes colinas del noroeste de España. Y sin embargo, ahí es donde se esconde una de las mayores potencias forestales del continente.

La revelación llega con los datos: Galicia produce aproximadamente el 60% de toda la madera que se corta en España. De los 18 millones de metros cúbicos que se aprovechan anualmente en el país, unos 10 millones provienen de los bosques gallegos. Este volumen colosal alimenta un ecosistema industrial de una escala impresionante: 5,5 millones de metros cúbicos de eucalipto se destinan a la industria papelera, y 3,5 millones de pino abastecen al resto del sector.

Pero la cifra más reveladora es cómo se distribuye esa madera de pino: 1,8 millones de metros cúbicos van a parar a los 140 aserraderos de la región, mientras que los 1,7 millones restantes alimentan a siete grandes plantas de tablero. Los subproductos de los aserraderos —la astilla, el serrín— no son un desecho, sino la materia prima esencial para las fábricas de tablero. El principio fundacional de Finsa es convertir un problema en un negocio.

JUSTICIA POÉTICA: UNA FÁBRICA DE HORMIGON RENACE SOBRE LA MADERA

Al llegar a Xilonor, la moderna fábrica de CLT (madera contralaminada) de Finsa, lo primero que sorprende es su ubicación. No es un edificio nuevo construido para la ocasión, sino una antigua fábrica de prefabricados de hormigón que quebró durante la crisis de 2008.

El simbolismo es innegable. La madera, un material sostenible que representa el futuro de la construcción, ha ocupado literalmente el espacio dejado por el hormigón, emblema de una era anterior. Es una especie de justicia poética industrial. Lejos de borrar su pasado, la empresa lo ha integrado. Contrataron a uno de los grafiteros que pintaron en el edificio cuando estaba abandonado para crear un mural que honra esta transición. Su obra captura a la perfección el espíritu del lugar…un grafitI apocalíptico con hormigón cayendo y la madera creciendo…

El aspecto estético de una tabla de madera no tiene absolutamente nada que ver con su resistencia estructural. El proceso de fabricación de CLT en Xilonor es de alta tecnología y separa por completo estas dos cualidades. Primero, cada tabla pasa por una clasificación estructural que mide su resistencia y rigidez. Después se realiza una clasificación visual para determinar su apariencia. Esta distinción es crucial. Permite utilizar el recurso natural de la forma más eficiente y segura posible, destinando cada tabla a su función óptima.

Estas observaciones demuestran que detrás de los materiales más comunes se esconden relatos de ingenio capaces de transformar nuestra visión del mundo. Y nos obligan a plantearnos una pregunta: si la madera puede guardar tantos secretos, ¿qué otros materiales de nuestro entorno no estamos viendo en todo su potencial?

+ posts