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AEFCON: “El cultivo de chopo es una inversión rentable y necesaria”

El sector español del tablero contrachapado, representado por la Asociación Española de Fabricantes de Tablero Contrachapado (AEFCON), es una industria de gran relevancia económica, con una facturación superior a los 400 millones de euros, una producción de más de 300.000 m³ y un impacto laboral que supera los 3.700 empleos directos e indirectos. Sin embargo, su viabilidad se ve amenazada por una grave crisis de disponibilidad de su materia prima principal, la madera de chopo, combinada con presiones de mercado externas como las importaciones ilegales y la competencia de materiales sustitutivos.

La disponibilidad de chopo ha disminuido drásticamente debido a la paralización de las plantaciones por parte de la Confederación Hidrográfica del Duero en 2007, la crisis económica posterior y las continuas trabas burocráticas. Paradójicamente, una desaceleración económica post-pandemia en la industria ha alineado “milagrosamente” la reducida demanda con la escasa oferta actual (2024-2025), creando una frágil ventana de oportunidad, tal como apuntó en la jornada final del LIFE Madera para el Futuro el gerente de AEFCON, Ignacio García.

Ignacio García, gerente de AEFCON

Para asegurar un futuro sostenible, la industria propone una serie de medidas urgentes: unificar los criterios de las confederaciones hidrográficas, agilizar los permisos de plantación y corta mediante declaraciones responsables, establecer líneas de ayuda y formación para los populicultores y combatir el comercio desleal de tablero ruso a través de terceros países. El mensaje central es que el cultivo de chopo es una inversión rentable y necesaria, pero requiere de un marco regulatorio coherente, el compromiso de las administraciones y una colaboración estratégica entre propietarios e industria para garantizar la producción de madera de alta calidad.

USOS DE LA MADERA DE CHOPO

La madera de chopo es utilizada tanto para fines industriales como para la construcción. LIFE Madera para el Futuro viene a potenciar el uso de las vigas de chopo y mixtas pino-chopo en el mercado.

Habitualmente esta materia prima se viene empleando para fabricar envases hortofrutícolas. La industria no puede utilizar cualquier tipo de madera; los requisitos son estrictos para garantizar la calidad del producto final -remarcó Ignacio García-. Se necesitan árboles con un diámetro grande que permitan un aprovechamiento óptimo. Además, es imprescindible que la madera esté libre de nudos y otras imperfecciones”.

La calidad debe permitir su uso en diferentes trozas. La mera existencia de muchos árboles no garantiza el suministro si estos no son industrialmente aprovechables.

CRISIS DE SUMINISTRO

La disponibilidad de chopo en España ha sufrido una drástica reducción en la última década, llevando al sector a un punto crítico.

Un estudio de TRANSAT identificó 81.000 hectáreas en España (casi 60.000 en Castilla y León), aunque AEFCON tiene dudas sobre la veracidad de estas cifras. Otro estudio de SOMACyL (2017) contabilizó 44.000 hectáreas en Castilla y León.

Las causas de la disminución de la oferta derivan de la paralización de plantaciones públicas. En 2007, la Confederación Hidrográfica del Duero, principal plantadora de chopo del país, cesó su actividad. SOMACyL retomó las plantaciones en 2011, pero a un ritmo muy inferior.

La recesión desincentivó a los populicultores privados, ya que el cultivo del chopo es una inversión a largo plazo (12-15 años). “Los eternos problemas con las confederaciones, incluyendo retrasos en permisos de plantación y corta, desmotivan a los propietarios”, comentó Ignacio García. Entretanto, las empresas integradas en AEFCON consumieron 430.000 m³ de chopo español el año pasado, de un total nacional de 534.000 m³.

Una fuerte crisis en el sector desde la pandemia ha reducido la producción industrial. Esto ha provocado que la demanda actual (2024-2025) se ajuste a la escasa disponibilidad de materia prima. “Si el consumo hubiera mantenido su tendencia previa, no habría habido ni para la mitad de la producción”. La situación actual permite un crecimiento gradual si se aumenta la oferta de madera.

DESAFÍOS ACTUALES DE LA INDUSTRIA

Además de la escasez de materia prima, el sector enfrenta graves presiones competitivas tanto en mercados internacionales como nacionales.

Aranceles de Estados Unidos: La incertidumbre generada por las políticas arancelarias de EE.UU., el principal mercado fuera de Europa, paraliza las compras y frena las exportaciones.

Importaciones ilegales de contrachapado ruso: Tras la prohibición de la UE, el contrachapado ruso entra masivamente a través de terceros países sin tradición productora (Turquía, Kazajistán, Egipto) “a precios de derribo”. Esta práctica elude los aranceles y constituye una competencia ilegal y desleal. Kazajistán, sin fábricas ni choperas, se ha convertido en un principal exportador a España.

Importaciones chinas: Gran parte del tablero chino también se produce con materia prima de origen ruso.

• Competencia de materiales sustitutivos: En el sector de envases hortofrutícolas, el tablero de chopo compite directamente con el cartón y el MDF.

Aunque el contrachapado ofrece una calidad superior para el transporte de fruta, su coste es mayor. Los envasadores a menudo priorizan el ahorro de costes, incluso si ello implica una mayor pérdida de producto.

• Precios de la Materia Prima: La escasez ha provocado una volatilidad extrema en los precios. En 2021 se llegaron a pagar 270 € por un árbol en pie, una cifra calificada como “auténtica barbaridad” e “inasumible” para la industria, ya que la expulsaba del mercado global. Se necesita un precio competitivo que genere una situación “win-win” tanto para el populicultor como para la industria.

PERSPECTIVA EUROPEA Y SOLUCIONES POTENCIALES

La comparación con otros países europeos evidencia que existen modelos de gestión más eficientes que podrían servir de referencia para España:

Francia: Es el mayor productor europeo con 200.000 hectáreas. Revirtió una tendencia a la baja gracias a la iniciativa “Merci le Peuplier” (donde la industria cofinancia la replantación) y a la ausencia de los problemas burocráticos con las autoridades hidrográficas que existen en España.

Italia: Cuenta con 46.000 hectáreas y un crecimiento anual del 15-20% desde 2015. La populicultura está reconocida como actividad agrícola y recibe subvenciones de la PAC.

En España se está replicando el modelo francés con la iniciativa “Gracias al Chopo”. A nivel europeo, la asociación PROPOPULUS trabaja para unificar la normativa y promover la plantación en la Comisión Europea.

PROPUESTAS PARA LA SOSTENIBILIDAD DEL SECTOR

Para revertir la situación actual y garantizar el futuro de la industria, se proponen las siguientes medidas dirigidas a las administraciones públicas.

A las Confederaciones Hidrográficas:

Unificar criterios: Es “inconcebible” que la Confederación del Duero prohíba plantar en dominio público hidráulico mientras la del Ebro lo promociona. Se exige un criterio único al depender ambas del mismo ministerio.

Implantar la declaración responsable: Para agilizar y simplificar los trámites de permisos de plantación y corta.

Concesión automática de permisos: Para choperas que cuenten con certificación de gestión sostenible (PEFC o FSC).

A las Administraciones (Nacionales y Autonómicas):

Líneas de ayudas a la plantación: Crear incentivos, incluyendo exenciones fiscales, para motivar a los propietarios a plantar chopo.

Fomentar la formación: Promover la capacitación en cuidados silvícolas (podas, etc.) para asegurar que la madera obtenida sea de la alta calidad que la industria demanda.

Evitar el abandono: Incentivar la replantación de las choperas tras su corta, evitando su abandono o conversión a otros cultivos.

“El cultivo del chopo representa una inversión rentable”, concluyó Ignacio García, gerente de AEFCON. Sin embargo, el éxito de esta inversión depende de una condición fundamental: “Hay que hacer las cosas bien”.

La correcta gestión de las choperas, incluyendo las podas y cuidados adecuados, es esencial para producir la madera de calidad que la industria necesita. Si se cumplen estos requisitos, la industria está dispuesta a comprar esa madera a un precio que resultará “muy rentable” para el populicultor. 

La colaboración entre propietarios, industria y administraciones es, por tanto, el único camino para asegurar la sostenibilidad y prosperidad de todo el sector.

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