WOODIE1: La apuesta de WOODEA para vivienda colectiva, sostenible y asequible

Pablo Medina di Fiori (COO): “En el sector de la madera tenemos viento de cola, merced a la decisión de Europa por tener edificios descarbonizados, proceso que ya comienza en 2026”.

Pablo Medina di Fiori y Pablo Saiz, COO y director de Arquitectura, y ambos fundadores, respectivamente, en WOODEA, constructora especializada en vivienda colectiva en altura con madera, presentaron en REBUILD un proyecto revolucionario, denominado Woodie 1.

Se trata de un producto con el que se busca ofrecer viviendas sostenibles y asequibles, para aportar soluciones como  ‘reacción al cambio climático’, y con el uso de la madera técnica como material principal, por sus beneficios ambientales y estructurales, combinada con otros componentes industrializados como las fachadas, baños prefabricados, balcones etc.

Woodie1 es fruto de la aplicación del pensamiento LEAN, la industrialización por componentes y la digitalización en los procesos, con una visión de un futuro donde la medición y la monetización del carbono en la construcción impulsarán soluciones sostenibles.

Una maqueta mostraba en el stand de WOODEA en REBUILD el trabajo de diseño y construcción de edificios en altura con la madera como material principal. Un proyecto que también fue presentado en una ponencia impartida por Pablo Saiz.

Las viviendas de WOODEA pueden erigirse en cualquier punto de España. Sus directivos confían en que los procesos industriales de optimización de tiempos y de organización del trabajo, junto con la realización en fábrica de ciertas partes del edificio, permitan reducir los plazos y los costes de la edificación. Así lo manifestó Pablo Saiz en la exposición de este proyecto, que se caracteriza por utilizar madera técnica como elemento estructural, precisamente con el fin de buscar la eficiencia en tiempos y costes y rebajar las emisiones de CO2; teniendo en cuenta que “la construcción en general es responsable del 43% de las emisiones a nivel global”, expresó.

Además, en WOODEA hay también una apuesta muy importante por la digitalización, la inteligencia artificial y los procesos que permitan optimizar la construcción y reducir costes, abordando así la falta de mano de obra cualificada en la construcción tradicional y la creciente demanda de edificios con baja huella de carbono, impulsada por regulaciones y fondos de inversión.

WOODEA repitió cita por tercera vez en REBUILD. En esta ocasión lo hizo con un stand reutilizado, como grandes defensores de la economía circular que son. No son fabricantes, sino  productores especializados en vivienda colectiva en altura.

En sus proyectos utilizan componentes disponibles en el mercado y que, por su madurez técnica y económica, puedan integrarse.

“Tenemos un pensamiento único de resolución de los problemas aunque  particularizado para cada solar y circunstancias”, declaró a Madera Sostenible su Director de Operaciones (COO), Pablo Medina di Fiori.

Trabajan con madera como materia prima, saneada, a la que se han retirado las imperfecciones y defectos, y con una capacidad estructural permanente y estable en su conjunto. Sus piezas no son repetidas , sino “paramétricas”, permitiendo modificar altura, largo, ancho, etc., para configurar los edificios a medida.

“Estandarizamos la parte invisible (la parte estructural, instalaciones detalles constructivos), es decir, lo que no se ve, y personalizamos la parte visible”, explicó en su charla Pablo Saiz, remarcando cómo esto permite al promotor darle identidad a sus edificios.

Pablo Saiz, durante su presentación en REBUILD 2025

Si bien toda la construcción tradicional está basada en las “reglas del arte”, se trata de una cultura que “se ha perdido ya, y cuando ahora encargas a alguien que te haga un muro, u otra tarea ya no tienes que contar con que sepa sino que debes explicarle cómo lo debe hacer , porque si no lo haces, es posible que no lo tengan en cuenta”, apostilló.

Desde WOODEA están en contacto con los principales promotores a nivel nacional. Y pese a cierta resistencia al cambio inicial generada con un modelo de construcción tan nuevo, ya tienen contratos con algunos de los principales porque “existe una necesidad real de trabajar con edificios con baja huella de carbono, en este contexto de cambio climático”, afirmó el director de Arquitectura de WOODEA, señalando que “los propios promotores necesitan, a la vez, tener una parte de su cartera inmobiliaria descarbonizada, con baja huella de carbono, si quieren acceder a fondos europeos”.

“Hay una necesidad a nivel climático y ambiental y todos los fondos europeos van orientados al carbono cero o baja huella de carbono”, abundó.

En esta compañía perciben un futuro de forma favorable, impulsado por los objetivos de la Unión Europea (100% de viviendas descarbonizadas para 2050). “El sector de la madera se beneficia en estos momentos de un viento de cola”, admite Pablo Saiz, aludiendo a que la UE tiene como objetivo que el cien por cien de sus viviendas estén descarbonizadas para dentro de 25 años, proceso que se inicia en el 2026 con cambios integrados en el nuevo CTE

Desde esta empresa no tienen ninguna duda de que todo esto terminará con que “el que contamina, paga”. Y están convencidos de que este planteamiento supondrá un cambio de paradigma.

Para WOODEA, el futuro está en la construcción sostenible y regenerativa, tanto por una necesidad ambiental como por una necesidad económica, y “quien no entienda eso, creo que no tiene futuro en este mercado”, concluyó Pablo Medina di Fiori.

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