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MOBHU: Una empresa que fabrica muebles para cambiar el mundo

Mediante un modelo social, de crecimiento sostenible y basado en el poder del diseño.

Las ideas de negocio más potentes nacen en la confluencia de propósitos que, a primera vista, parecen no tener relación. Son modelos que resuelven un problema práctico mientras abordan, de forma silenciosa pero efectiva, un reto social y medioambiental mucho mayor.

Este es el caso de MOBHU. A simple vista, es una empresa que simplemente fabrica muebles de madera. Sin embargo, su verdadera misión es mucho más profunda. Su historia ofrece un manual de lecciones sobre servicio a la sociedad, crecimiento sostenible y, además, sobre el poder del diseño

Su fundadora, Marta Garrido Blanco, es el resultado de un viaje circular. Dejó Barcelona por Cuenca para unirse al programa de emprendimiento de UFIL, y su trayectoria desde el periodismo —e incluso un breve paso por la arquitectura— hasta el sector forestal, transformó por completo su perspectiva. Su punto de partida es revelador: “Antes creía que cortar un árbol era sacrilegio total”. Esta confesión es el gancho perfecto para analizar su apasionante historia, hasta el presente.

EL PRODUCTO NO ES EL FIN, SINO EL MEDIO

Marta Garrido Blanco, fundadora de MOBHU

La razón de ser de MOBHU no es la carpintería. El proyecto, una ‘nanoempresa’ gestionada por Marta como única socia, se cimienta sobre dos pilares: generar oportunidades laborales para personas con discapacidad y mantener un profundo respeto medioambiental a través del uso de madera certificada y local, proveniente de los bosques de Cuenca.

Los muebles, por tanto, no son el objetivo final; son el vehículo que “ha funcionado hasta ahora” para hacer realidad esas dos grandes metas. Esta mentalidad orientada al propósito, en lugar de al producto, es la primera clave de su modelo: el qué fabrican es secundario al porqué lo hacen.

PARA SUMAR, A VECES NO HAY QUE CREAR, SINO COLABORAR

La innovación más brillante de MOBHU podría estar en lo que eligió no construir. En un mundo donde las empresas de impacto a menudo buscan controlar toda la cadena de valor, MOBHU optó por un camino colaborativo; en lugar de crear su propio centro especial de empleo, decidió apoyarse en la infraestructura existente, forjando alianzas con centros ocupacionales de carpintería locales, como ASPADEC o AFRAMAS. Estos centros atienden a personas con discapacidad que se encuentran en un ‘limbo’ laboral; “tienen la capacidad de desarrollar tareas productivas, pero no encajan en una empresa ordinaria ni en un centro de día puramente lúdico”. MOBHU les proporciona lo que les faltaba: un flujo de trabajo constante. Es una estrategia de bajo riesgo y máxima eficiencia, que activa un motor de impacto sin necesidad de construirlo desde cero.

EL ÉXITO TIENE UN TECHO DE CRISTAL

Para muchas startups, el crecimiento viral por el boca a boca es el objetivo final. Para MOBHU se convirtió en una jaula de oro, una fuente de éxito que simultáneamente limitaba su potencial para escalar.

Su éxito inicial se ha basado en encargos referidos y proyectos a medida, lo que les ha proporcionado un volumen de trabajo constante. Pero este modelo de servicio puro se ha convertido en un impedimento. Al ser cada encargo diferente, el equipo siempre está “empezando de cero”. Este ciclo impide la especialización, la optimización de procesos y la formación profunda de los equipos en tareas replicables. Su gran reto actual es un punto de inflexión estratégico: pivotar de un modelo basado en servicios a uno basado en productos, desarrollando un catálogo propio que permita replicar, mejorar y escalar de verdad.

EL DISEÑO NO ES UN LUJO

MOBHU es consciente de que no puede competir en precio con productos industriales de origen desconocido. Su valor no está en el coste, sino en la historia que cuenta cada pieza: impacto social positivo y sostenibilidad ambiental. Pero para que esa historia sea completa, faltaba un ingrediente.

Ha sido Marta quien ha identificado la pieza clave para que su propuesta de valor sea irrefutable: el diseño profesional. En sus propias palabras, es el elemento que les permite “cerrar el círculo”. Esta visión, que conecta directamente con sus tempranas inquietudes por la arquitectura, transforma el diseño de un simple añadido estético a un pilar estratégico. La colaboración con diseñadores profesionales convierte sus productos en objetos deseables por sí mismos, cuya calidad y detalle justifican su valor más allá de su importante trasfondo social.

UNA IDEA LISTA PARA SER REPLICADA

La historia de MOBHU es la de un modelo de negocio con alma, que demuestra que la innovación no siempre consiste en inventar algo radicalmente nuevo, sino en conectar los puntos existentes de una manera más inteligente y humana.

La visión de su fundadora va más allá de la madera. Sueña con que el modelo pueda ser replicado por otros emprendedores en sectores como la cerámica o la encuadernación, compartiendo el conocimiento adquirido para multiplicar el impacto. 

Su viaje nos deja una pregunta en el aire: ¿Y si las soluciones a los grandes retos sociales no estuvieran en crear algo nuevo, sino en conectar de forma inteligente lo que ya existe?

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